🔺️Aleyda Romero tenía 21 años, una familia que la llamaba cariñosamente “Alexis” y una vida que apenas comenzaba a construir. Hoy, sus seres queridos la recuerdan no por el trabajo que desempeñaba, sino por la persona que fue y por el acto de protección que realizó en medio de una tragedia.
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Durante los últimos días, el nombre de Aleyda Romero comenzó a circular en todo el país, aunque en muchos relatos inicialmente fue identificada únicamente por su ocupación.
Pero Aleyda tenía una historia.
Tenía 21 años, era originaria de San Martín Cuautlalpan, en Chalco, y para su familia era “Alexis”. Era hija, hermana y una joven trabajadora que apenas comenzaba a abrirse camino.De acuerdo con los relatos conocidos sobre lo ocurrido, en medio de los momentos de peligro Aleyda protegió a un niño de seis años, a quien pidió permanecer escondido y no salir. El menor sobrevivió.
Posteriormente, Aleyda habría intentado ayudar a otras personas que se encontraban en el lugar. Ella perdió la vida durante los hechos.
Su familia recibió sus restos en Chalco, donde amigos, familiares y miembros de su comunidad se reunieron para despedirla.
Entre flores, copal, música y muestras de cariño, Aleyda fue recordada por quienes la conocieron y compartieron parte de su vida con ella.
Detrás de cada tragedia hay nombres, familias y proyectos que quedan interrumpidos.
Por eso, Aleyda Romero no debería ser recordada únicamente por el trabajo que desempeñaba.
Su nombre era Aleyda Romero. Para su familia era Alexis. Tenía 21 años y una vida por delante.
Hoy, sus seres queridos la lloran y la recuerdan.
Que su historia sea contada con respeto, con dignidad y sin olvidar algo fundamental: antes que cualquier etiqueta, Aleyda era una persona.











