🔺Se llamó al número de emergencias 911 a las. 11:39 de la noche; a la 1:45 de la madrugada nadie había llegado, porque supuestamente ya le habían dado atención y prefirieron dejarlo a su suerte que resguardarlo.
▪️ Según, el abuelito se negó a recibir ayuda, pero no recordaba ni su nombre.
Once treinta de la noche del sábado, el tráfico fluía con total normalidad sobre el Arco Norte con dirección a la Kabah, cuando se observó a una motociclista con un adulto mayor que, a simple vista, se encontraba mal.
La mujer le insistía al adulto en no continuar su caminata y sentarse en las afueras del fraccionamiento Rinconada del Mar para esperar ayuda; sin embargo, fue ignorada por el abuelito.
Como si tratara de ganarle al tiempo, con pasos cortos pero sin titubear, continuó su trayectoria sin importarle los peligros a los que se enfrentaría. En sus manos llevaba una bolsa con ropa, agua de horchata y dos tamales; entre balbuceos, insistía en que debía entregárselo a su carnal y que una señora que vendía en la esquina lo estaba esperando.
Nueve minutos después, a las 11:39, se realiza la llamada a las líneas de emergencias 911, quedando registrada por el despachador 26, quien mencionó pasar el reporte a las autoridades correspondientes, en este caso, el Grupo Especializado en Atención a la Violencia Familiar y de Género (GEAVIG).
Sin embargo, la zona era de alto riesgo; los automovilistas circulaban, cada uno pensando en sus propios problemas, sin darle importancia al adulto que, con paso lento, avanzaba con la desesperación por llegar a un destino desconocido.
Después de varios minutos, por fin se pudo sentar afuera de un negocio sobre el Arco Norte, a la altura del fraccionamiento Aloja.
Casi una hora después, la unidad 5058 del Grupo de Búsqueda pasó por el sitio y, al escuchar los chiflidos y gritos, decidieron detener su marcha para bajarse y “atender” al señor.
Luego de varios minutos de preguntarle su nombre y su dirección, notaron la demencia senil del abuelito. Tomaron la radio, dieron parte al C5 vía radio, nuevamente pidieron el apoyo del GEAVIG y, sin más, se retiraron de la zona, mencionando que ya estaba en bitácora.
Luego de marcharse, entre balbuceos, el abuelito dijo llamarse Silvio y estar buscando a su carnal de manera urgente.
A la una catorce de la madrugada del domingo, se realizó otra llamada al 911 para preguntar por el apoyo que ya había tardado casi dos horas en llegar.
En este caso, atiende la despachadora 20, quien, sin titubear, menciona que el GEAVIG no llegará porque, durante todo el día, había atendido el reporte de la misma persona, sin protocolos, sin medidas de seguridad y sin profesionalismo, olvidándose de que la principal labor de las autoridades y de la creación del GEAVIG es proteger a la población vulnerable.
Al ser cuestionada sobre el protocolo a seguir, la despachadora 20 del 911 solo atinaba a decir que no había uno en específico y que ya dependía del criterio dejarlo solo o no a mitad de la noche en una zona complicada y oscura, donde el paso de vehículos pesados podría arrebatarle la vida a un adulto mayor en situación de riesgo.
Ya a la 1:45 de la madrugada, dos horas después del primer reporte, don Silvio decide ponerse en pie, sin importarle que se le pedía mantener la calma y esperar a que llegaran por él, como si él mismo supiera que la ayuda no llegaría, como si muy en el fondo de su ser sintiera que nadie iba a escuchar la solicitud de auxilio.
Tomó su bolsa y atravesó el arco norte para internarse en el fraccionamiento.
Como un alma en pena vagando por el mundo de los vivos, mirando a un lado y al otro, tratando de encontrar a su carnal, ante la apatía, el desinterés y la indiferencia de las autoridades, don Silvio se marchó en medio de la madrugada buscando un refugio que le fue negado por quienes debieron resguardarlo.
APATÍA Y DESINTERÉS DE LAS AUTORIDADES DEJAN A UN ADULTO MAYOR SOLO, CAMINANDO EN PLENA MADRUGADA (video)










