🔺️ La mujer sospechaba de un ratero, pero el culpable era una boa de casi dos metros que se metió al criadero y se zampó tres pollos sin hacer ruido
Lo que parecía un caso más de “pollos que se esfuman misteriosamente” resultó tener una protagonista de escamas… y hambre. Una boa de casi dos metros fue hallada esta tarde dentro de una jaula de un criadero avícola, enrollada e inmóvil — justo donde unas patas emplumadas andaban paseando como si nada.
La dueña del criadero, al revisar sus aves, creyó topar un pollo muerto o un animal inerte. Pero el suspenso se volvió pavor cuando descubrió que aquel “bulto misterioso” era en realidad una boa… y bajo ella, unos cuantos pollos charlando inocentemente.
De sus 11 aves, tres desaparecieron sin dejar rastro. “Ya vi quién se los come… yo pensé que me los robaban”, confesó la señora entre la sorpresa y la indignación.
Cuando la familia comenzó a sospechar de ladrones, jamás imaginó que el ladrón sería de sangre fría — o al menos, de sangre reptil. Minutos después de la revelación, llamaron al cuerpo de bomberos local, quienes llegaron al rescate y capturaron al reptil sin causar daño. Luego de la hazaña, la boa fue liberada en su hábitat natural. Nadie salió herido, solo unos cuantos pollos menos y un susto de campeonato.
Ahora, la moraleja de la historia: si tus pollos andan desapareciendo, mejor revisa… por si no es ladronzuelo, ¡sino lagarto!











