🔺️Datos de la Semar señalan que en 15 estados hay casos de desapariciones, como el de Miguel Dario Becerra Chávez, de quien no se sabe su paradero desde el 20 de octubre
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Miguel Darío forma parte de una lista que la propia Semar reconoce como integrada por personal naval desaparecido en distintos puntos del país durante los últimos 15 años. Su madre, Araceli Chávez, sostiene que lo único que necesita es saber qué ocurrió. El joven desapareció el 20 de octubre tras salir de su casa en la alcaldía Coyoacán, en la Ciudad de México.
De acuerdo con la Fiscalía capitalina, el cadete aparentemente compró un boleto de autobús hacia Tampico, donde viven sus padres. Sin embargo, no hay certeza de que haya abordado ni de que llegara a Tamaulipas. Un día antes, Miguel había hablado con su familia sobre sus exámenes, sus clases y sus planes de fin de semana, sin señales de preocupación o advertencias.
Fue personal de la Escuela Naval quien alertó a la familia de que el estudiante no se presentó a clases.
Desde entonces, la Semar investiga con apoyo de unidades de inteligencia, mientras la familia insiste en que se agilicen las revisiones de cámaras de seguridad para evitar la pérdida de registros.
La desaparición de Miguel se suma a un registro que incluye a marinos de diferentes rangos: marineros, cabos y tenientes. Según documentos internos de la dependencia, los 57 elementos desaparecidos se concentran principalmente en Tabasco (18 casos), Veracruz (8), Baja California (8) y Tamaulipas (7). También hay reportes en la Ciudad de México (5), Quintana Roo (3), Michoacán (2), Jalisco (1) y Sinaloa (1).
Entre los casos más visibles están los de Oscar Manuel González Andrade y Victoriano Rodríguez Zurita, quienes desaparecieron en marzo de 2022 mientras escoltaban al senador José Narro Céspedes en un trayecto entre Acapulco y la Ciudad de México. El expediente continúa sin resolverse.
Otro caso en la lista es el de Eva Lidia, cadete que cayó al Mar Arábigo en 2017 durante una tormenta a bordo del buque escuela Cuauhtémoc, situación que la Marina clasificó como un accidente.
La información a la que tuvo acceso este medio señala que muchas de estas desapariciones estarían relacionadas con represalias del crimen organizado derivadas de operativos en distintas regiones. Aun así, una parte importante de los expedientes continúa sin esclarecerse.
Mientras avanza la investigación interna, familias como la de Miguel Darío enfrentan un proceso lleno de incertidumbre. “Lo que sea que haya pasado, necesito saber dónde está mi hijo”, dice Araceli Chávez, una frase que refleja el sentir de decenas de hogares que esperan respuestas concretas sobre el paradero de los integrantes de la institución naval.











