Isla Mujeres Quintana Roo

ROBO LLEVA AL DESCUBRIMIENTO DE UN HOMICIDIO

🔺 Sujetos armados asaltaron una pescadería en la supermanzana 242; el dueño los persiguió y los chocó, pero dispararon y desistió.

▪️Las autoridades continuaron con el operativo y le marcaron el alto a un auto, pero el chofer de metió en un camino de terracería, donde encontraron restos humanos quemados.

En las polvorientas calles de la colonia San Martín Caballero, en la supermanzana 242 todo transcurría con poco normalidad ayer; sin embargo, lo que comenzó como una inspección vehicular de rutina por parte de elementos de la Policía Estatal, derivó en un macabro hallazgo: restos humanos quemados en una fosa clandestina.

Haber encontrado los restos fue algo fortuito, después del asalto perpetrado en una pescadería en la supermanzana 236, donde hombres armados irrumpieron en una pescadería y despojaron al dueño de alhajas, pertenencias personales y una cantidad no especificada de dinero en efectivo.

El afectado logró seguir brevemente a los responsables, y durante la persecución logró impactar la parte trasera del vehículo en el que huían, un Aveo blanco, mismo que más tarde sería clave para ubicar el paradero de los asaltantes, pero como les dispararon desistió en su objetivo de alcanzarlos.

Poco después, como parte del operativo de búsqueda, elementos de la Policía Estatal le marcaron el alto a un Nissan Tiida blanco que circulaba en la zona de Rancho Viejo, pues el vehículo coincidía con las características del coche implicado en el asalto.

El conductor del Tiida, al notar la presencia policial, se desvió hacia una brecha de terracería en la colonia San Martín Caballero, dentro de la zona continental de Isla Mujeres.

Tras ser interceptados, los ocupantes del Tiida fueron inspeccionados sin que se encontrara algo ilegal o indicios de que estuvieran involucrados con el robo.

Pero el operativo dio un giro inesperado; durante la inspección de rutina, uno de los elementos notó un montículo de tierra removida. Al acercarse, descubrió restos humanos carbonizados en lo que parecía ser una fosa clandestina.

El hallazgo activó los protocolos de la Fiscalía General del Estado y del Servicio Médico Forense, que acudieron al lugar para el levantamiento de los restos.

De manera preliminar se había manejado la versión de que el cuerpo calcinado se encontraba dentro del Tiida, pero esa información fue desmentida en el sitio: el cuerpo estaba en la fosa, y el vehículo no tenía relación alguna con el crimen ni con el asalto inicial.

Horas después, el automóvil realmente involucrado en el atraco, un Chevrolet Aveo blanco, fue hallado abandonado en la 237, sobre la calle 124, a un costado de las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad. El coche presentaba un golpe en la parte trasera, confirmado por la propia víctima del asalto, quien había logrado darle alcance por breves momentos durante la huida de los delincuentes.

El Aveo fue asegurado por agentes ministeriales y trasladado a un corralón como parte de la investigación. De los responsables, hasta ahora, nada se sabe. Testigos afirman que los ocupantes huyeron a pie en distintas direcciones tras abandonar el auto.

Aunque los dos hechos —el asalto y el hallazgo del cuerpo— ocurrieron de forma independiente, la coincidencia de tiempo y espacio los conectó. La persecución del vehículo erróneo llevó, de manera casual a descubrir un crimen aún más grave: un cuerpo calcinado en una fosa improvisada. La autoridad mantiene abiertas ambas investigaciones: una por robo con vi0l€nci∆ y otra por el probable homicidio.