Mérida Yucatán

ESTUDIANTES DE SECUNDARIA EN MÉRIDA VIVEN 40 MINUTOS DE TERROR 

🔺Un hombre que se hizo pasar por el nuevo psicólogo, se metió al tercero “F”, y durante ese tiempo les dio un discurso ofensivo y agresivo a los estudiantes; sugirió a todos tener *0rg1∆s* e invitó a una de las menores a tener relaciones con él.

Jóvenes alumnos de la escuela secundaria “Agustín Vadillo Cicero”, en el centro de Mérida, fueron acosados y amenazados ayer dentro de su salón de clases por un hombre que se identificó como “el nuevo psicólogo” del colegio.

El sujeto, de unos 35 años de edad, entró al plantel con el pretexto de una entrevista de trabajo pero se encerró en el salón “3-F” con los estudiantes del grupo y comenzó una plática sobre orgías, drogas y suicidio.

Según declararon padres de familia, la escuela secundaria tiene una notable falta de personal docente y ayer los alumnos se encontraban solos dentro de su aula, esperando a que lleguara su verdero maestro.

Pero antes llegó un sujeto identificado como Alberto Torres Manzano, quien dijo ser el nuevo psicólogo, cerró la puerta del salón de clases y durante 40 minutos dio un discurso ofensivo y agresivo a los estudiantes.

Sugirió a todos tener orgías e invitó a una de las menores a tener sexo con él y con “cualquiera que elijas”. También contó las veces que había intentado suicidarse y como “Satanás se lo impidió”, además de una explicación y recomendación sobre el uso y consumo de las drogas.

Los estudiantes permanecieron sentados y asustados por el tono agresivo, pero guardaron silencio pensando que se trataba de una autoridad del colegio.

Según dijeron los humilló y no permitía ni que se voltearan a ver; incluso castigó a una de las estudiantes a la “vieja escuela” y la paró de espaldas a sus compañeros, frente a una esquina en la pared.

Poco antes de que el verdadero maestro llegara al salón de clases, los amenazó con hacerles daño a ellos y a su familia diciéndoles que “ya hice mi tarea y sé donde viven”.

Cuando el verdadero profesor llegó, esperó afuera del aula a que el acosador terminara su discurso y se retirara del sitio. Cuando se fue, los estudiantes le contaron lo que había ocurrido pero el maestro pidió ignorarlo.

Los padres no supieron de la situación hasta que terminó el turno matutino y fueron a buscar a sus hijos, que les contaron a sus tutores la extraña e incómoda experiencia.

Hoy los padres acudieron al plantel para quejarse por la falta de seguridad y la inoperancia de la escuela secundaria “Agustín Vadillo Cicero”, pues el personal se enteró de lo ocurrido pero no avisó a la Policía.

El inspector de la zona, maestro Mario Toledo Pérez, reconoció que esta persona llegó a la institución buscando empleo. Según explicó, (a falta de director) el subdirector le hizo una llamada para preguntar si él o alguien de la Secretaría de Educación del Estado de Yucatán  (Segey) había mandado al supuesto psicólogo.

Mientras se hacían las averiguaciones lo trasladaron a una biblioteca y lo dejaron solo, pero el sujeto aprovechó para salir y encerrarse con los alumnos del “3-F”.

La institución no dio parte a las autoridades policíacas ni educativas del Estado, situación que enojó a las madres y padres de familia que hoy por la mañana acudieron a reclamar.

Exigieron al subdirector mayor seguridad en el plantel educativo y atención psicológica a los alumnos, además de presentar las denuncias correspondientes debido a que esta persona, según averiguaron los propios tutores, ya lo tenía planeado y había amenazado con hacer lo mismo en otras escuelas.

“Nuestros hijos estuvieron secuestrados y no le dieron aviso a las autoridades”, dijo uno de los padres de familia.

El inspector de la zona explicó en breve entrevista que los alumnos, a diferencia de lo que piensan los padres, no estuvieron secuestrados y que esta persona ya fue identificada, por lo que mediante un oficio ante la Segey presentarán una denuncia.

Algunos padres de familia, sin embargo, dijeron que igual interpondrán sus respectivas denuncias ante la Fiscalía General del Estado ya que el acosador estudió en la misma escuela, amenazó a sus hijos y no muestra vergüenza o arrepentimiento.