Mérida Yucatán

RESCATAN A NIÑAS SOMETIDAS A LAS PEORES ABERRACIONES HUMANAS 

🔺Desde que tenían dos y tres años de edad, las pequeñas sufrieron toda clase de abusos, los cuales eran permitidos por su mamá drogadicta y su abuela.

Dos niñas de dos y tres años de edad, hijas de una madre drogadicta, fueron sometidas desde que nacieron a las peores aberraciones humanas por un grupo de viciosos y discapacitados, en el oriente de la ciudad de Mérida.

Las mantuvieron cautivas en un predio que funcionaba como “picadero” de drogas, en la colonia San Juan Grande y en la Melchor Ocampo, donde fueron sometidas a todo tipo de abusos sexuales.

A su corta edad quedaron hipersexualizadas y severamente traumatizadas, con un efecto aparentemente irreversible en sus vidas, porque los viciosos cometieron todo tipo de depravaciones en contra de las menores, encabezados por dos hombres con discapacidad.

Uno de ellos era pareja de la madre y el otro cónyuge de la abuela, aunque el primero ya fue detenido y el segundo murió en un accidente de tránsito.

Las niñas son hijas de la drogadicta Dione Zafiro Díaz Pacheco, de 25 años de edad, quien las entregó a Manuel Rolando Rosado Martín (a) “Duvalín”, declarado como una persona sorda y ciega.

El hombre con discapacidad fue detenido y presentado ante un juez en audiencia, en la que se comunicó con un especialista para someterse a un procedimiento abreviado y lograr una condena de 5 años de prisión por abuso sexual equiparado agravado.

Los viciosos, que en grupo cometieron aberraciones sexuales contra las niñas, han sido detenidos uno por uno junto con la madre de las víctimas.

El 21 de octubre del 2023, a sus 47 años, “Duvalín” fue detenido en cumplimiento de una orden de aprehensión y vinculado por abuso sexual agravado, después de ser señalado como una de las personas que sometía a vejaciones a las dos niñas.

La juez de control Silvia Pamela Cetina Bautista, al conocer los hechos y que el ahora procesado estaba anuente a ser sentenciado y también confeso, lo amonestó públicamente; suspendió sus derechos políticos; condenó al pago de 200 días multa y que repare el daño en forma genérica, y prohibió acercarse a las víctimas, una vez compurgada dicha sanción privativa de libertad, por el término de 3 años más, una vez concluida la pena en prisión.

Cabe mencionar que la sanción corporal fue benévola porque el sujeto es discapacitado y no distingue entre el bien y el mal, además que no tiene recursos económicos, es totalmente dependiente de las personas y es adicto al resistol 5000.

Falta que sea sometida a este proceso legal la abuela, Lilia Ruby Pacheco Quintal, sobre quien se busca ejercer acción penal por permitir que su pareja sentimental, Armin Alejandro Sosa Montejo, quien igual era mudo y finalmente murió en un accidente, también agrediera sexualmente de las niñas.

Se sabe que las menores vivían con su madre Dione Zafiro, drogadicta y viciosa, quien se dedicaba a recoger chatarra y sacaba a sus hijas a pepenar a su corta edad. Las tres habitaban en una casa en compañía de su abuela.

A dicha vivienda acudía “Duvalín” y otros hombres para consumir bebidas embriagantes y todo tipo de drogas, así como resistol 5000, que le daban a oler a las menores para someterlas a distintas prácticas sexuales.

Cuando las niñas tenían 2 y 3 años, la pareja de la abuela empezó a tocarlas. Las amarraba desnudas a un árbol, las besaba en la boca y las manoseaba en sus genitales.

Además no les daban de comer y por eso aprendieron a consumir los fluidos corporales de su abuela y cónyuge, a falta de alimentos. Se mencionó en la denuncia que bebían y consumían sus orines y propios excrementos.

“Duvalín”, que era asiduo visitante de la casa, también las tocaba en todas partes y hacía que le practicaran sexo oral.

También él las colgaba desnudas de los tobillos a un árbol, para besarlas en la boca y partes íntimas, con el pleno consentimiento de la madre.

Por tal motivo, las menores desarrollaron conductas anormales, puesto que se pinchaban los dedos y chupaban su sangre, además que la mayor se jalaba el cabello y lo comía, incluso aporreaba su cráneo en las paredes, pidiendo que le tocaran sus genitales.

Fueron rescatadas del lugar cuando las encontraron las autoridades deambulando y, al ser entregadas a un familiar, se observó que las niñas se frotaban los genitales, espiaban a los varones cuando iban al baño, pedían tener sexo oral con cualquiera, entre otras conductas lamentables.

Después de ser valoradas psiquiátricamente salió a relucir que ambas estaban muy dañadas en sus emociones y comportamientos, que no eran propios de niñas de esas edades, pues estaban hipersexualizadas, además que estaban traumatizadas y presentaban severa desnutrición.

Esto debido al abandono de su progenitora, que sólo se dedicaba a la recoja de chatarra para comprar más drogas, dejando a las niñas en una auténtica casa de terror.