🔺Por un caso de trata de personas y el aseguramiento de una menor, el hotel Paraíso 23 fue cateado en diciembre pasado y dos elementos femeninos de la Fiscalía General del Estado de trata de personas adultas, se “sacaron la lotería” al encontrar el cajón del dinero (video).
Cancún.- Lo que todos suponían hoy se confirma… Los cateos son botín de guerra para los policías que participan en ellos y con el pretexto de prevenir delitos, ellos cometen más: roban, destruyen cosas, golpean gente y se llevan a personas sin preguntar, arrasan parejo.
El pasado 7 de diciembre catearon el hotel Paraíso 23, donde rescataron a una menor de edad que presuntamente era explotada sexualmente y detuvieron al hombre con el que estaba, en un operativo a cargo del comandante Mario Góngora, titular de la Unidad Contra el Delito de Trata de Personas Menores. Hasta aquí, palomita para las autoridades, obtuvieron resultados positivos… Nuestras felicitaciones por eso.
Pero, siempre hay un pero, al estar revisando las instalaciones en búsqueda de pruebas relacionadas con el delito que investigaban, ¡Bingo!, dos elementos femeninos, identificadas como Sofía Cabrera (de blusa blanca) y Esmeralda (lamentablemente no tenemos el apellido), encontraron el botín más preciado: el lugar donde se guarda el dinero.
Una de ellas se “asegura” de “apagar” las cámaras, para que no fueran grabadas revisando el sitio, pero un dispositivo quedó encendido y grabó el momento en que la mujer saca un fajo de billetes y mira a su compañera, sonriendo en complicidad por el “aguinaldo” adelantado que habían obtenido, todo esto en contubernio con los elementos de la Unidad Contra el Delito de Trata de Personas Menores y su titular, Mario Góngora.
Ya tiene casi un mes el hecho y probablemente estas mujeres siguen trabajando en la corporación que debe “proteger” a los ciudadanos; hacemos un llamado a sus superiores, el Fiscal General del Estado, Raciel López Salazar, y al vicefiscal Sergio Iván Cruz Ledezma, para que tomen cartas en el asunto y sean dadas de baja, pero sobre todo, que sirva de ejemplo a los elementos de que no deben ser juez y parte y que en lugar de apagar cámaras, todo sea grabado como prueba de la “transparencia” de las autoridades.
Finalmente, cabe comentar que hace algunas semanas no pudimos informarles de un caso que nos llegó, por falta de pruebas, pero a grandes rasgos eran unas sexoservidoras que buscaban el apoyo del gobierno para que las dejaran trabajar porque el comandante Mario Góngora, el de trata de menores, les había asegurado el spa y además les exigía una fuerte cantidad de dinero para dejarlas abrir así como cada semana para poder trabajar en el spa, donde nadie las obligaba.











