🔺En un sorpresivo cateo en diversos puntos de la ciudad de Mérida, se logró el rescate de menores de edad; se presume eran obligados a pedir limosna en las calles de la ciudad, ademas vivían en condiciones precarias.
Mérida.- Sin ropas, con apenas una trusa, sin zapatos y sin alimentos, y detrás de una malla metálica que los mantenía “enjaulados en insalubres habitaciones, es como elementos de la Policía Estatal de Investigación (PEI) hallaron anoche a niños de Chiapas que presuntamente son obligados a pedir limosna en las calles de la “ciudad blanca”.

Hace un par de noches se realizaron cateos en distintos puntos del centro de Mérida, a cargo de representantes de la autoridad estatal que ingresaron a inmuebles habilitados como cuarterías.
Mismos que fueron hallados en la calle 63 por 62 y 64 evidencia suficiente para determinar que los menores estaban ahí contra su voluntad.
Mediante algunas imágenes, se pudo constatar cómo los niños se acercaron para agarrarse de la reja cuando vieron entrar a los agentes, con un gesto de inocencia y esperanza en sus rostros.
Fueron nueve lugares cateados en total, entre ellos en la calle 75 por 64 y 66, 71 por 60 y 62, 68 por 67 y 69, y en las inmediaciones de la Plaza Grande.

Sobre la calle 62, en las puertas del teatro “Armando Manzanero” hubo personas que, ignoraron lo que sucedía y trataron de impedir la labor de los agentes que entrevistaban a chiapanecas que aparentaban ser menores de edad y las invitaban a abordar una camioneta tipo van.
Fueron diversas operaciones que en forma simultánea se llevaron a cabo para el rescate de niños y adolescentes que presuntamente son víctimas de explotación infantil y trata de personas.
Las revisiones iniciaron a las 6 de la tarde y concluyeron cerca de las 10 de la noche.
Se contó con un abogado de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes de Yucatán (Prodennay), de Derechos Humanos y personal de la Fiscalía estatal y Protección Civil, que verificaba las condiciones de los inmuebles.
Al menos dos lugares fueron sellados y clausurados por las malas condiciones sanitarias y de seguridad para los inquilinos.
Se pudo averiguar que ya se tienen pistas de los cabecillas de esta red de trata y las investigaciones pronto rendirían frutos en Mérida y en Chiapas.
Toda esta movilización se originó tras el atropellamiento y muerte de un niño chiapaneco en una calle del norte de Mérida, tras lo cual la sociedad comenzó a demandar un alto a la explotación infantil.










