Cancún Policía

LO QUE REALMENTE OCURRIÓ EN LA 222

🔺 Despídete de ellos porque jamás los volverás a ver, le dijeron a Yazmín “C”, elementos de la Fiscalía Especializada en Delitos Patrimoniales a cargo del comandante Jaimes Molina Quintín Armando, mientras se llevaban a su esposo y su primo (video, grabado desde adentro).

Cancún.- Una mala práctica de la Policía Ministerial al mando de Jaimes Molina Quintín Armando, comandante de la Fiscalía Especializada en Delitos Patrimoniales para detener a dos personas, se les salió de las manos y tuvieron que activar el código rojo, pidiendo apoyo de elementos de todas las corporaciones de seguridad, a quienes solicitaron presentarse con chalecos balísticos.

El “cantonazo” de Quintín Armando, quien también es jefe de Alerta Amber, provocó la movilización de más de 50 elementos de la Fiscalía General del Estado, pues llegaron a la supermanzana 222, manzana 7, para preguntar por una “persona”.

LO QUE SE DIJO
El ahora detenido salió de la vivienda para entrevistarse con los policías y dijo que a quien buscaban no vivía en este domicilio ubicado sobre la avenida 20 de Noviembre casi esquina Kabah, pero la situación se salió de control cuando los ministeriales arremetieron contra el hombre.

A decir de la esposa del detenido, lo atropellaron con una camioneta Ford Escape blanca sin placas, a la cual se le rompió el parabrisas debido al fuerte impacto, después lo sometieron y también detuvieron a otro joven quien se dijo era sobrino de la familia.

Aunque la Policía Ministerial extraoficialmente declaró que ellos pasaban por el lugar y se percataron de una riña de pareja, y al bajar de sus patrullas el detenido arrojó una botella contra el parabrisas, se supo que al ponerlo a disposición del Ministerio Público, la gente de Jaimes Molina intentaba fincarle el delito de tentativa de homicidio.

Cabe mencionar, que la esposa y tía de los detenidos declararon que todo esto se deriva de una denuncia que ella presentó por invasión de casas en Villas del Mar, pues hay un grupo de personas que se apoderan de las viviendas, arreglan y venden sin tener los documentos de las mismas.

Por lo que la señora supone, que la detención de su esposo y sobrino está inclinada a modo por la denuncia que presentó por invasión y fraude inmobiliario.

LO QUE REALMENTE PASO
Asimismo, declaró que estaban en su casa cuando llegó una mujer gordita, morena, que portaba el uniforme de la FGE, quien le preguntó a su sobrino quiénes vivían en ese domicilio.

Fue cuando salió su esposo y le preguntó a la mujer qué era lo que buscaba, porque no se identificó ni proporcionó ninguna información, diciendo que tendría que llevarse a Yazmín “C”, sin explicar el motivo.

Fue entonces que la señora de la casa le tomó una foto a la mujer de la Fiscalía para ir y preguntar porqué la estaban buscando,. explicó Yazmín.

La policía optó por subirse a su camioneta, pero su esposo se paró frente a la camioneta, el chofer aceleró y le aventó el carro al hombre, quien cayó sobre el parabrisas que se rompió por el golpe, añadió.

En su declaración, la agraviada también señaló que su marido tomó una botella que lanzó a la camioneta, por lo que los agentes intentaron arrollarlos, poniendo en reversa el vehículo.

Entonces entraron a su casa y llamaron al 911, mientras que desde afuera tres hombres uniformados con una playera azul, que portaban armas largas, empezaron a gritarles que salieran o se los llevaría la chingada.

El esposo les dijo que no habían mostrado ninguna orden de aprehensión, pero que saldría cuando llegaran los de la Policía Municipal y uno de los policías le gritó “ahorita te voy a dar tu orden” y comenzaron a patear el portón.

Al borde del temor extremo, por las armas, amenazas y golpes, la mujer y su marido se encerraron con llave, pero los agentes de la Fiscalía Especializada en Delitos Patrimoniales continuaron golpeando los vidrios de la puerta para poder entrar.

A una tía de la mujer, que estaba afuera, le apuntaban con un arma larga en el lado derecho del cuello, y a sus hijos los metieron en un pasillo, los encañonaron y les ordenaron que se callaran, “mientras golpeaban a mi primo Moisés frente a sus hijos”, explicó la agraviada al momento de interponer su demanda.

Por fin, los policías lograron entrar al domicilio, causaron destrozos, golpearon y amenazaron al esposo, la dieron una patada en el pecho a ella y amenazaron a sus hijas; cuándo detuvieron a su esposo y primo, los policías le dijeron que se despidiera de ellos, porque jamás los volvería a ver.