Chetumal Quintana Roo

DESMANTELAN CENTRO DE MONITOREO CLANDESTINO DE GRUPO CRIMINAL, EN CHETUMAL


🔺 Tenían instaladas más de 130 cámaras que vigilaban movimientos en la capital y Subteniente López.

▪️Observaban en tiempo real 17 puntos estratégicos las 24 horas del día, mediante televisores y sistemas de grabación especializados.


Durante quien sabe cuánto tiempo y sin ser detectado, un grupo criminal instaló y operó un centro de monitoreo y/o espionaje clandestino en Chetumal, desde donde vigilaba movimientos en Subteniente López y en la capital quintanarroense, utilizando más de 130 cámaras de videovigilancia colocadas incluso en negocios y domicilios particulares.

La Fiscalía General del Estado confirmó que fueron necesarias 16 órdenes de cateo simultáneas para desmontar esta red ilegal de vigilancia, lo que evidencia el nivel de organización y operación del grupo delictivo, así como la facilidad con la que lograron instalar equipos de monitoreo sin levantar alertas.

Los cateos se realizaron en varios puntos de la zona sur de Quintana Roo, uno de ellos en un inmueble ubicado en la calle Oaxaca de Subteniente López, donde las autoridades localizaron el centro principal de monitoreo, desde donde se observaban en tiempo real 17 puntos estratégicos de la zona sur del estado, las 24 horas del día, mediante televisores y sistemas de grabación especializados.

En las inmediaciones fueron detenidos tres presuntos integrantes de un grupo criminal, aunque no se ha especificado cuál, los cuales fueron identificados como Rudy “N”, Adriel Osvin “N” y Fariay Edith “N”, vinculados preliminarmente con delitos de narcomenudeo, mientras que en cateos posteriores se logró la captura de Geovanny Abdiel “N” y Raymel Nahem “N”, a quienes se les aseguraron dosis de posibles drogas.

Los cateos revelaron además un arsenal tecnológico y logístico: cámaras, DVR, radios, armas de fuego, vehículos robados y equipos de red, lo que confirma que el grupo no solo vendía droga, sino que controlaba territorio mediante vigilancia ilegal, operando bajo fachadas comerciales como gimnasios, hoteles y restaurantes.

Aunque el golpe fue contundente, el caso deja al descubierto una preocupante realidad: una estructura criminal de alto nivel pudo operar un sistema de espionaje urbano sin ser detectado oportunamente, utilizando negocios legales como cobertura.

Las autoridades ahora deberán demostrar que este operativo no se quede solo en el decomiso, sino en sanciones ejemplares.